El sobreentrenamiento
Todos hemos experimentado alguna vez fatiga extrema, somnolencia, sensación de letargo o hemos ido a entrenar "por obligación". Las causas son innumerables y no siempre es consecuencia directa del entrenamiento. Hay tipos de sobreentrenamiento que son realmente destructivos a largo plazo y sin embargo hay otros que son productivos, cuando han sido provocados a conciencia.
El sobreentrenamiento se define como la actividad física deportiva que supera la carga moderada que el organismo puede soportar y de la que se puede recuperar dando como resultado una serie de síntomas negativos que afectan no solo el rendimiento físico, sino además a la capacidad psicomotriz, de concentración, memoria, estado de ánimo, incluso de la líbido. Como aparte de entrenar, tenemos que hacer otras cosas en la vida, vamos a ver qué podemos hacer para no romper nuestro equilibrio en el día a día y de ese modo continuar repletos de energía, progresando en nuestras actividades favoritas.
Desde una perspectiva general hay varios sistemas que pueden sobrecargarse:
Por un lado cuando los depósitos energéticos son agotados hasta niveles muy bajos, existe un elevado porcentaje de probabilidades de caer agotado durante varios días. Se soluciona con una alimentación adecuada a nuestro gasto calórico. Una buena fuente de proteínas, hidratos de carbono y grasas deberían poder otorgar al organismo lo que necesita para antes y después del entrenamiento.
Por otro lado la acumulación de ácido láctico, iones amonio y fosfato inorgánico, que podría decirse que son productos de desecho o sustancias que han de ser transformadas en otras, eleva aún más la carga a recuperar por parte del organismo. Estas sustancias le "dicen" al sistema nervioso que estamos cansados y que necesitamos dormir y el sistema nervioso se las apaña para hacernos sentir necesitados de un buen descanso.
El sistema nervioso trabaja constantemente enviando y recibiendo impulsos nerviosos, integrando estímulos y coordinando cada movimiento consciente e insconsciente, de órganos y glándulas. Es el ordenador de a bordo. Y cuando entrenamos intensamente estos impulsos nerviosos se multiplican llegando a agotarlo y disminuyendo éste su capacidad de respuesta, recuperación y reflejos. Cuando el sistema nervioso está agotado no hay alimento que lo sanee. Únicamente el descanso total puro y duro.
El sistema óseo y la médula ósea se agotan también y junto a ellos el sistema de las articulaciones. Produciendo células y entregando calcio. Un aporte suficiente de calcio es imprescindible y de vitamina D3, que ayuda en su absorción. Una alimentación deficiente puede llevarte a graves lesiones articulares.
El sistema hormonal merece un equilibrio. Elevados niveles de cortisol durante días después al entrenamiento son un signo más del sobreentrenamiento. Recordemos que el cortisol anula nuestras "buenas" hormonas y produce agotamiento (sin embargo no se podría prescindir de él, es la "trituradora" de la cocina de un chef).
Estado de ánimo:
Esta es la parte más interesante. Y cuanto más te conoces a ti mismo, la más fiable. El estado de ánimo es nuestro más fiel indicador de la disposición física en la que nos encontramos para continuar el entrenamiento. El estado de ánimo puede ser la suma de todas las sensaciones conscientes tales como las debidas a la velocidad de reacción, la ligereza mental y verbal, el nivel de entusiasmo en un determinado momento con respecto al habitual y factores hormonales aparte, la suma de todas las sensaciones positivas en pro de las negativas, siendo estas últimas a tener muy en cuenta.
No es un método de SI-NO para ir a entrenar o no por cualquier circunstancia, sino más bien es el equilibrio adecuado de una persona deportista que se entrena regularmente con ganas y que ha de saber escuchar a su cuerpo más y mejor. Al final los resultados tras el entrenamiento, el cómo nos sentimos ,en caso de haberlo hecho bien, es una sensación agradable, liberadora y que nos permite continuar con nuestra vida, con el resto de actividades de forma aún mejor y en caso de habernos excedido, el insomnio, la irritabilidad, la sensación de inseguridad, la inapetencia, entre otros, o incluso la sensación de que sabemos que podemos sentirnos mejor y aún así no lo estamos consiguiendo, es también debido a una parte de fatiga central.
A veces es necesario un descanso de dos días, otras veces de una semana y en casos más extremos más. Pero siempre es posible continuar entrenando y sintiéndose uno bien.
Los estiramientos, los masajes deportivos, la buena alimentación, mucha agua y técnicas de relajación y meditación guiada son vuestras mejores herramientas, haciendo incapié en todas y sin menospreciar ninguna. Las técnicas de relajación nos liberan de tensiones que de otro modo sería imposible, llevando al sistema nervioso a un estado energético más estable, más "económico", y por tanto más eficiente. Nuestra energía no es infinita y hay que saber utilizarla.
En resumen, para poder seguir disfrutando del deporte y no hacernos daños a nosotros mismos por "exceso" de entusiasmo, y por supuesto, que no sea por información.
Le saluda atentamente:
-Walid Al Hussaini Acdhi-
Instructor de disciplinas diversas, coach del deporte y el equilibrio personal y un fiel amigo.


